Sumergirse en las callejuelas de los zocos y pasear por sus paraditas es la mejor manera de hacerse una idea de qué es lo más típico. Además, se trata de un lugar ideal dónde comprar los souvenirs más auténticos del país aunque, también es importante saber, que el don del regateo esta a la orden del día y que el precio inicial de los productos nunca será el precio final.

Uno de los puntos fuertes de Marruecos es la artesanía, que existe de formas y variedades muy distintas. Este país ha destacado siempre por su tratamiento del cuero o de piel, manufacturada de forma totalmente tradicional, siendo así productos como bolsos, botas, cinturones o monederos,  una buena opción para comprar. Existen dos curtidoras muy famosas en las ciudades de Fez y de Marrakech, que, aunque desprendan un fuerte olor, es una buena oportunidad para ver cómo funciona el  proceso de tratamiento y adquirir también algunos recuerdos.

Por otro lado, las coloridas y originales alfombras resultan ser otro de los productos más típicos. Las mujeres tradicionalmente eran las encargadas de tejerlas y tupirlas de todos los colores. Para los marroquíes, la alfombra no es sólo un elemento de decoración para la casa, sino que es un objeto muy arraigado a su cultura. Los colores y las formas resultan ser una señal de identidad de cada una de ellas.

En los mercados de las ciudades de Marruecos, se encuentran  una gran variedad de joyas de oro y de plata con diseños y precios muy atractivos. Los productos de cobre son también frecuentes como en los juegos de té y de café. Los vidriados y los artículos de cerámica como platos, macetas y jarrones, ocupan también un puesto elevado en el ranking de productos típicos del país. Aunque haya muchos objetos artesanales a escoger, no podemos irnos sin prestar atención a las especies, uno de los elementos más simbólicos y identificativos de Marruecos. Visitar los mercados de especies es sin duda, un plan obligatorio para los amantes de los olores, sabores y colores. Comprar menta, tomillo, canela, pimentón, azafrán, para traer a casa y cocinar con aromas marroquís puede ser un buen recuerdo de la estancia en el país.