Visitar Marruecos durante el mes sagrado no resulta ser ningún inconveniente. La actividad durante el día es visiblemente más lenta debido al ayuno, pero cuando se pone el sol, esta aumenta potencialmente y se convierte en una buena oportunidad para ver como las calles recobran un ritmo frenético y de gran excitación hasta altas horas de la madrugada.

El mes del Ramadán, uno de los cinco pilares fundamentales del Islam, es el que pertenece al noveno mes del calendario lunar islámico. Su inicio exacto es imposible de calcular ya que depende de la luna y puede tener un margen de error de dos días respecto a las previsiones.  De esta manera, el único modo de conocer el inicio del mes sagrado es mirar al cielo y ver el inicio de la luna creciente.

Durante este mes, son todos los musulmanes adultos y sanos que deben mantenerse completamente en ayunas y abstenerse de todas aquellas acciones que alteren este estado como la comida, la bebida, las relaciones sexuales o las drogas, des de la salida del sol hasta el ocaso.

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Una vez puesto el sol, los musulmanes acuden a sus casas para realizar el esperado desayuno. Platos como la harira, una sopa muy completa hecha de legumbres, cereales y verduras es típica durante este mes debido a su gran riqueza nutricional y energética. También son comunes los zumos naturales, los batidos de frutas, las tortitas, dulces de miel, dátiles y los huevos duros.

Esta práctica del ayuno durante el mes del Ramadán significa para los musulmanes un gran ejemplo de disciplina y de doctrina ya que, además de la abstinencia de comer y beber, también implica huir de los malos actos, malas palabras o malos pensamientos para alejarse de las maldades y acercarse a Dios.